Objetivo: eliminar al POUM

“Estalinistas y alborotadores”: la campaña contra el POUM (1)

Pelai Pagès y Blanch

Artículo publicado en el número 93 de Viento Sur , septiembre 2007.


  



Los hechos de mayo de 1937, en plena guerra civil, no representaron sólo un momento fundamental en la evolución de la España republicana. Fueron además, y sobre todo, el pretexto que utilizaron los estalinistas para desencadenar la más intensa represión política contra el POUM. Hoy, después de la apertura de los archivos de Moscú -y a pesar de que haya quienes quieran negar las evidencias- adopta una nueva dimensión la sospecha según la cual los acontecimientos de mayo respondieron a un plan diseñado meticulosamente desde Moscú para poner freno definitivo a la revolución española y, al mismo tiempo, desembarazarse del partido que más molestias e impedimentos representaba para la política que Stalin estaba desarrollando en España. Como intentamos demostrar en este artículo, el POUM se convirtió en una auténtica obsesión para Stalin y para los estalinistas de todos los pelajes. La necesidad de eliminarlo aparece en muchos de los documentos enviados desde España a Moscú antes y después de mayo de 1937. Sólo falta la constatación final y definitiva de que, ciertamente, la provocación de mayo se coció en el Kremlin. Porque a la vista de los resultados finales, hubiese sido la eventualidad más lógica.

Ciertamente, entre los meses de diciembre de 1936 y mayo de 1937 se produjo la campaña sistemática que desarrollaron el Partido Comunista de España y el PSUC en contra del POUM y que, tras los hechos de mayo de 1937, culminó con la persecución del partido de Nin y Maurín y su eliminación de la escena política republicana. La fecha de inicio coincide, no por casualidad, con la exclusión del POUM del gobierno catalán, merced a las presiones ejercidas por el PSUC, el partido de los comunistas catalanes. Ciertamente, a estas alturas de la guerra, existían ya numerosos puntos de desacuerdo y fricción entre el POUM y los estalinistas españoles y catalanes. Sería largo hacer un inventario de todos ellos, pero cabe recordar, ni que sea a vuela pluma, la política de defensa de la revolución que mantuvo el POUM desde el primer momento del estallido de la guerra, en un momento en que, en cambio, los comunistas y el propio Stalin habían apostado ya por el mantenimiento del “orden republicano” en aras a mantener la “unidad antifascista”: la revolución debía supeditarse a las necesidades de la guerra.

El POUM, por otra parte, había surgido en 1935 como una clara alternativa al proceso de degeneración que estaban sufriendo los partidos comunistas y la propia Unión Soviética desde que Stalin se hizo con el control del poder. Su propia existencia, el hecho de que el POUM acogiera en su seno a muchos de los fundadores del comunismo en España, era, pues, una afrenta clara al estalinismo. Además, desde que se inició la guerra, en julio de 1936, el POUM no había renunciado a criticar a la URSS y a Stalin en todo aquello que consideraba criticable: desde su posicionamiento cuando se iniciaron los procesos de Moscú, que acabaron con la vieja guardia bolchevique, la actitud inicial soviética de firmar y cumplir escrupulosamente el Pacto de No Intervención en la guerra de España, el cambio de posición soviética, cuando empezó a enviar armas a la España republicana, que a su vez inició el intervencionismo político de Stalin en España, muchos fueron los elementos que permitieron al POUM ser crítico con la URSS. Por todo ello, muy pronto se habían iniciado también las réplicas por parte de los comunistas, que desde el primer momento rehusaron a llevar a cabo una discusión en el terreno de las estrategias y tácticas políticas que ambos defendían, y cayeron en el insulto, el ataque indiscriminado y la calumnia en la perspectiva de proceder a la eliminación, pura y simple, del disidente. En definitiva, se trataba de aplicar los mismos métodos que se estaban desarrollando en la URSS y desde el primer momento aparecieron las insinuaciones que pretendían relacionar el POUM -y, naturalmente, a los trotskistas- con el fascismo internacional. No es tampoco casual que el día 17 de diciembre de 1936, el mismo día en que se resolvía la crisis del gobierno catalán, con la exclusión definitiva del POUM, el periódico Pravda de Moscú, el órgano del Partido Comunista de la Unión Soviética, publicaba un aserto, que luego el consulado soviético de Barcelona negó en una parte -en la que se refería a los anarquistas- según el cual “en lo que concierne a Cataluña, la eliminación de trotskistas y anarquistas ha comenzado y continuará con la misma energía que en  la URSS”. Era el punto de partida del segundo asalto que los estalinistas planteaban llevar a cabo contra el POUM : la campaña de calumnias, en la que se identificaba al POUM con el fascismo internacional se intensificó desde finales de 1936 y en los primeros meses de 1937, desde todos los ámbitos posibles con el objetivo de eliminar físicamente al partido: Mundo Obrero, Treball, Claridad, Ahora, Frente Rojo..., la totalidad de la prensa controlada por los estalinistas españoles participó activamente en la campaña.

Pero, a pesar de ello, los agentes enviados directamente desde Moscú, para dirigir la campaña contra el POUM, consideraron excesivamente moderada la actitud que tanto el PCE como el PSUC llevaron a cabo contra el POUM. Entre la multitud de informes, cartas, comunicaciones que los diferentes agentes estalinistas que operaban en España enviaron a Moscú, sorprenden aquellos que se referían al POUM, sobre todo por la importancia que Moscú concedió a la lucha contra este partido y contra los “trotskistas”. En una primera etapa -justamente la que lleva de diciembre de 1936, inicio de la campaña de calumnias, hasta los hechos de mayo de 1937- la obsesión de los agentes soviéticos pasaba por destacar los peligros que implicaba no desarrollar con contundencia un ataque sistemático contra el POUM que le apartase tanto de los cargos de responsabilidad política como de la relación que mantenía con el conjunto de las fuerzas del bloque antifascista, en especial de los anarquistas.

En un primer informe, anónimo, que recoge las conversaciones mantenidas con Escrich, el secretario del Comité Provincial de Valencia del Partido Comunista, durante los días 30 de enero, 3, 8 y 13 de febrero de 1937, se insiste de manera especial en eliminar al POUM de la representación municipal de la capital del Turia, que en aquel momento era también la capital de la República (2) . El informe empieza explicando que los comunistas aceptaron entrar en el consejo municipal de Valencia, a pesar de que en él había “dos trotskistas”, Eduardo de Sirval, “hermano del famoso escritor muerto en Asturias” y susceptible de ser influenciado por los comunistas y “un sencillo trabajador” -Josep Grimalt Pérez, taxista de profesión, que era el secretario de organización del POUM valenciano-. Según Escich, en la conversación mantenida el día 30 de enero, el POUM valenciano -que contaba con cerca de 400 miembros- se hallaba en plena oposición a la dirección catalana, hasta el punto que se plantearon absorberla, lo cual para el delegado internacional “no era correcto” y en cambio “era peligroso” porque “conducía a la formación de una fracción trotskista en el seno del partido”. En conversaciones posteriores siempre se confiaba en la actitud que podía mantener Eduardo de Sirval contra el POUM, pero inexorablemente siempre fallaba : “vaciló y prácticamente se negó a intervenir para presentar la declaración contra el POUM y salir de la formación.” Escrich lo atribuye a que Sirval está muy ligado personalmente a los poumistas locales, “con los cuales le es muy difícil romper”, se escribía el 3 de febrero. Y esta actitud se seguía manteniendo en los días 8 y 13 de febrero. Era claro que los estalinistas pretendían aprovecharse de las discrepancias políticas que algunos poumistas de Valencia mantenían con la dirección.

El 20 de febrero era el vicejefe del servicio de inteligencia militar soviético en España, el comandante Nikonov, quien en su análisis sobre la situación militar que se vivía en la España republicana, tras la caída de Málaga, hacía una referencia a las milicias del POUM, con un tono claramente provocativo:

“Aún peor (se acababa de referir a las milicias anarquistas) es el pequeño grupo de trotskistas contrarrevolucionarios, principalmente en Cataluña y en parte del País Vasco, que están desarrollando una vil actividad y propaganda antisoviética contra el VKP(b) -Partido Comunista (bolchevique) de Toda Rusia-, sus dirigentes, la URSS y el Ejército Rojo. Con la connivencia de los anarquistas ortodoxos, los trotskistas (POUMistas) tenían al comienzo de la guerra su propio regimiento especial, con dos mil fusiles en el frente de Cataluña, que ha crecido ahora hasta 3.200 hombres, y han recibido además armas para todos. Ese regimiento es la unidad más podrida de todo el ejército republicano, pero aún así se ha mantenido hasta ahora y recibe suministro, dinero y municiones. No hace falta decir que es imposible ganar la guerra contra los rebeldes si no se liquida esa escoria dentro del campo republicano.” (3) 

Más incisivo, a nivel político general, era el informe “Sobre la situación política de España”, que el encargado de negocios Marchenko enviaba al ministro soviético de Asuntos Exteriores, Maxim Litvinov, el 22 de febrero de 1937 (4) . En él se destacaba que “actualmente el POUM no es peligroso porque cuente en sus filas algunos miles de personas, sino porque intenta atraerse a su órbita de provocación capas significativas de la CNT, actuando a través de anarquistas extremistas”. Ponía de relieve, especialmente, la influencia que el POUM mantenía en la juventud anarquista, clara alusión a la constitución del Frente de la Juventud Revolucionaria, que las juventudes del POUM y de la FAI habían constituido en Barcelona, el 14 de febrero de 1937, y se criticaba al PSUC, cuyo periódico “publicó un artículo, en el cual se elogiaba a Trotsky como salvador de Petrogrado”. Y mientras “los trotskistas utilizan el más mínimo pretexto para atacar al partido comunista, la prensa comunista no lleva a cabo una tarea sistemática para desenmascarar al POUM”. Finalmente se hacía una significativa referencia a las discrepancias que habían existido en el POUM, entre la sección valenciana y la dirección, para poner de relieve que “el comité provincial del Partido Comunista de Valencia maniobró de manera tan incorrecta que, a pesar que los trotskistas de Valencia representan una fuerza insignificante, el Partido Comunista salió derrotado en la lucha, resultó aislado del resto de organizaciones del Frente Popular y tuvo que salir manifiestamente de la formación del consejo provincial y municipal”. La conclusión a que llegaba Marchenko era que estas actitudes eran “el resultado de la infravaloración del peligro trotskista por parte de algunos camaradas”.

En marzo de 1937 existen, como mínimo, dos referencias directas al POUM en sendos documentos. El primero, es la carta que el embajador de la URSS en España, entonces Ivan Gaikis, mandó el 21 de marzo de 1937 al vicecomisario popular de Asuntos Exteriores Nikolai Nikolaevich Krestinsky, a propósito de las declaraciones que había realizado el cónsul soviético en Barcelona Antonov-Ovseenko, en contra de los anarquistas. Las críticas de Gaikis en contra del cónsul ruso en Barcelona se debían, básicamente, al “perjuicio político que causan tales polémicas, especialmente cuando tienen lugar en este período en que se agrava la lucha entre partidos en España, en la que los anarquistas y, bajo su protección, los trotskistas locales están intensificando sus ataques contra la Unión Soviética. La interferencia del consulado no hace más que aportar ayuda a nuestros enemigos” (5) .

Dos días más tarde, el 23 de marzo de 1937, el secretario general de la Internacional Comunista Georgi Dimitrov, enviaba a Kliment Voroshilov, un informe “de nuestro confidente político en España” -presumiblemente André Marty- que había sido escrito a principios de mes. En él, por primera vez, se ponía de relieve la preocupación soviética por las buenas relaciones que el POUM mantenía con el Partido Socialista: “Se inició un flirteo sistemático y cada vez más descarado entre los socialistas españoles y los trotskistas (POUM). Se puede apreciar el crecimiento de una sucia campaña de los
socialistas de otros países, junto con los trotskistas y la GESTAPO, contra la KOMINTERN, contra la URSS, contra el Partido Comunista de España. Al mismo tiempo, se produjo la advertencia de la Segunda Internacional y la de Ámsterdam en relación con el envío de algunos alimentos a los obreros españoles. A continuación, los censores eliminaban en los artículos de Frente Rojo todos los ataques a los trotskistas, especialmente los argumentos que muestran su labor contrarrevolucionaria y el sabotaje fascista que está haciendo esa gente en España.” (6) 

A principios de abril de 1937 la preocupación de los agentes estalinistas se concentraba en la actitud favorable que mantenía el POUM con la izquierda socialista y Largo Caballero, en un momento en que el PCE había iniciado también su campaña de acoso y derribo contra el presidente del gobierno de la República. En un informe “estrictamente confidencial” firmado por “Kitaiets” el 7 de abril de 1937 y dirigido a “G.M. y D.Z.” se hablaba del proceso de polarización de fuerzas que se estaba produciendo en el seno del Frente Popular y, en general en el campo republicano, entre dos bloques particulares: “el primer bloque puede proceder del POUM a través de los anarquistas-extremistas hasta la dirección de la CNT y desde allí a la dirección de la UGT, más Caballero, más algunos elementos reaccionarios del ejército” (7) . Este bloque tenía su plena configuración en torno a una serie de cuestiones fundamentales, que iban desde la “lucha contra el comunismo y, en particular, contra la influencia del Partido Comunista en el ejército”, “la lucha contra la influencia de la URSS”, “la demagogia relativa a la revolución socialista y contra la república democrática”, “la lucha contra la centralización de la dirección militar y la formación de un ejército único” o la propaganda “de la colectivización en el campo y el socialismo en la ciudad”. Según el autor del informe “el POUM y las organizaciones anarquistas principales no sólo pusieron fin a los ataques contra Caballero y el gobierno, sino que coquetean con él, asumiendo parcialmente su defensa contra los ataques imaginarios de los comunistas”. Esta situación, en parte, se debía a los errores cometidos por el Partido Comunista. Y para enderezar la situación se aconsejaba una aproximación hacia los anarquistas “a través de una serie de concesiones tácticas (la cuestión nacional en Cataluña, concesiones en relación con el papel de los sindicatos en la industria, en la cuestión sobre la ayuda a los campesinos)”, puesto que de lo que se trataba era conseguir “el aislamiento político del POUM y de sus socios”.

También a principios de abril de 1937, un nuevo informe firmado por “K”, presumiblemente el mismo Kitaiets, se refería, con tono de preocupación, a una “serie de intentos de coquetear con los socialistas de izquierda por parte del diario trotskista La Batalla” y, en concreto, se refería a un artículo que publicó Juan Andrade el día 1 de abril dedicado a las relaciones entre los partidos socialista y comunista (8) .

Que los agentes estalinistas seguían paso a paso todos los movimientos que realizaba el POUM durante estos meses, nos viene corroborado por un nuevo informe, que desde Barcelona mandó “Malkov” a “A.P. Rozengolin”, el día 9 de abril de 1937 (9) . En él se informaba del mitin que el POUM había celebrado en el teatro Olimpia de la ciudad condal el día 9 de marzo de 1937, con asistencia de unas 4.500 personas. Además de recoger frases sueltas de algunos de los participantes en el mitin, como Pere Bonet o Andreu Nin, se apuntaban algunas “observaciones”, respecto al mitin, como que entre los asistentes había “algunas decenas de miembros del PSUC (con la finalidad de informarse)” y que en su inmensa mayoría los asistentes tuvieron un comportamiento muy activo, aplaudiendo con entusiasmo a los oradores. Se hacía hincapié, además, “de un crecimiento sinuoso de la acción y actividad [del POUM] en cuatro puntos básicos”: el establecimiento de una unión del POUM con los anarquistas; la intensificación de la lucha contra el PSUC “gracias a la atracción en esta lucha activa contra el PSUC de sus camaradas anarquistas”; la política de descrédito de la URSS, “empezando por el estalinismo, pasando por la burocracia estalinista hasta la equiparación del cam. Stalin con Nosk[e].”; y finalmente, “una demagogia increíble”, “llama al pueblo, al proletariado revolucionario, a los combatientes de la revolución, para que no permitáis que os roben vuestra revolución”.

La preocupación de los agentes de Stalin, llegados a España, sobre la incidencia que el POUM tenía en la vida política de la República era más que evidente. Estaba claro que el POUM, más que ningún otro partido, representaba la antítesis de los valores políticos, ideológicos y éticos del estalinismo. La oportunidad -en esta ocasión, evidentemente, la eventualidad no fue casual- para desmadejar el conflicto llegó a raíz de los acontecimientos luctuosos ocurridos en Barcelona a partir del 3 de mayo de 1937. Los hechos de mayo, la guerra civil en el seno de la guerra civil, resultado de una provocación estalinista, en un momento en que los ánimos estaban especialmente caldeados entre las diferentes organizaciones del bloque antifascista, ofreció la oportunidad para recolocar al POUM en el ojo del huracán. En ningún momento se planteó que el responsable de los enfrentamientos fuese el penoso Eusebio Rodríguez Sales, el comisario del Orden Público de la Generalitat catalana, y militante comunista, que con sus guardias de asalto protagonizó el ataque contra el local de la Telefónica de Barcelona, con el que se iniciaron los hechos. En ningún momento se planteó que la provocación protagonizada por Rodríguez Sales tuviera sus orígenes más allá de nuestras fronteras.Pero es harto sospechoso el hecho de que inmediatamente después de haber terminado los enfrentamientos, la prensa comunista culminó su propaganda previa señalando al POUM como responsable de los enfrentamientos y ya empezó a hablar de una organización de espionaje al servicio de Franco y del fascismo. El mismo día 9 de mayo, dos días después de la pacificación de las calles de Barcelona, José Díaz, el secretario general del PCE, en un mitin pronunciado en Valencia, iniciaba con contundencia su ataque señalando la responsabilidad del POUM en la preparación de los hechos de mayo y su ubicación como un “partido fascista”. Si hasta ahora se había hablado sólo de una organización que, por sus ataques a Stalin y a la URSS, por su política revolucionaria, hacía el juego a Franco y al fascismo internacional, a partir de ahora se habían “descubierto” las pruebas según las cuales el POUM no era más que una organización quintacolumnista, de espionaje, al servicio de Franco. El paso para llevar a cabo el intento de exterminio contra el POUM estaba servido.

Notas

1/ He tomado prestado para el título de este artículo el subtítulo de un apartado de la introducción “El POUM durante la guerra civil: la obsesión del estalinismo”, que he escrito para el libro de Max Rieger:
Espionaje en España, próximo a aparecer en las Ediciones Espuela de Plata de Sevilla. Al mismo tiempo, parte de este artículo tiene su origen en dicha introducción.

2/ Esta documentación se encuentra depositada en el antiguo archivo de la Internacional Comunista, ahora rebautizado como el Centro Ruso para la Conservación y el Estudio de Documentos de la Historia Contemporánea, CRCEDHC. Este primer documento en el Fondo 495, Inventario 74, Expediente 207. Una parte han sido publicados en Radosh, R., Habeck M. R. y Sevostianov, G. (eds.) (2002). España traicionada.Stalin y la guerra civil. Barcelona. Planeta.

3/ En Radosh, R., Habeck M. R. y Sevostianov, G. (eds.) op. cit., Pág. 178.

4/ CRCEDHC, Fondo 495, Inventario 74, Expediente 207.

5/ Radosh, R., Habeck M. R. y Sevostianov, G. (eds.) (2002). op. cit. Pág. 201-202.

6/ En Radosh, R., Habeck M. R. y Sevostianov, G. (eds.) (2002). op. cit. Pág. 211-212.

7/ CRCEDHC, Fondo 495, Inventario 74, Expediente 207.

8/ CRCEDHC, Fondo 495, Inventario 74, Expediente 207. El articulo de Juan Andrade al que se refiere al texto era “Discrepancias socialcomunistas” y fue publicado en La Batalla, del día 1 de abril de 1937.

9/ CRCEDHC, Fondo 495, Inventario 74, Expediente 211. No hemos podido identificar a ninguno de los dos personajes, ni al autor ni al receptor del informe.



  Edición digital de la Fundación Andreu Nin, 2011

Jordi Arquer



No viví personalmente el comienzo de “els fets de maig”. En aquellos momentos, como miembro del comité ejecutivo del POUM, yo era delegado del partido en Valencia para atender a las relaciones con el gobierno de la República. En Valencia estaba entonces la dirección de todos los partidos. El POUM tenía allí una buena sección y publicábamos un periódico: “El Comunista”.

Allí me enteré de que había habido un levantamiento en Barcelona. No sabía de qué iba. El 4 de mayo se publicaron unas vagas referencias en la prensa. Esa misma mañana fui a ver a Peiró, que estaba con Juan Manen, y le pregunté qué sucedía. Peiró respondió que no sabía nada. “Vamos al Consejo de Ministros -me dijo-. Ven más tarde”.
Decidí ir a Barcelona. En Vinaroz nos topamos con la columna que partía de Valencia para poner orden en Cataluña. No sé si fue el gobierno Largo Caballero o la Generalitat quien la mandó a Barcelona. En Vinaroz escuché un trozo del discurso, difundido por radio, del Comisario de Propaganda de la Generalitat, Miravitlles, justificando que el gobierno de la República se hiciera cargo del orden público para restablecer la situación y dominar a los incontrolados.
Como no nos interesaba ir detrás de la columna, decidimos rebasarla por carreteras interiores. Un kilómetro antes de llegar a Valderrobles, al ver que se acercaba un coche, salieron a nuestro encuentro una docena de hombres armados. Pidieron que nos identificáramos. Allí nadie conocía al POUM. Un viejo grito: “Pim, pam, pum. Primero los fusilamos, después ya veremos”. “Tened cuidado -les dijimos-. Id a Caspe a ver al presidente del Consejo de Aragón, Joaquín Ascaso, y él sabrá deciros quiénes somos”. Les convencimos, tras darles nuestra palabra de honor de que no nos escaparíamos. Nos trataron muy bien. Nos llevaron al hotel donde los dueños, gente de derechas, creyeron que éramos de los suyos al tenernos los anarquistas detenidos. Aquella noche pude asistir a la colectivización de las tierras del pueblo que se celebró en un cine. De madrugada llegó el hombre de Caspe. “Ascaso dice que sois como de los nuestros”. Nos lo devolvieron todo excepto las municiones de las que dijeron andaban escasos. Pensé que sería mejor ir a Caspe para conseguir un pase y así viajar tranquilamente por Aragón. Tuve allí la satisfacción de que me recibiera un jefe de gobierno, Ascaso, en alpargatas. Nos atendió bien y nos proporcionó un vale para comer. Almorzamos perdices.
Entre la euforia y la represión
Cuando llegamos a Barcelona el comité ejecutivo del POUM estaba permanentemente reunido por temor a la represión y defendido por el comité local. Antes de los sucesos el comité se reunía en el antiguo Banco de Catalunya, en las Ramblas, que era la sede del POUM, pero ahora los encontré en el Palacio de la Virreina que había sido incautado. El partido estaba eufórico. Creían que las jornadas de mayo eran lo equivalente a las de junio de la Revolución Rusa y que pronto llegaríamos al poder, que el triunfo de la revolución estaba próximo. El mimetismo respecto de la Revolución Rusa era entonces muy grande.
Todo el comité vivía en la Virreina. Había un guardia permanente y teníamos un depósito de armas para defendernos. Sin embargo, iban pasando los días y la represión no llegaba. Se estaba produciendo la campaña canalla del PSUC contra nosotros y no nos dejaban defendernos. Ya nos aburríamos allí encerrados y un día Andreu Nin salió por la mañana y fue a su despacho de la Rambla de Cataluña. Se presentó la policía y se lo llevaron. Eran policías de Madrid y dijeron que tenían orden de detener a todo el comité ejecutivo. Nos avisaron al atardecer. Nosotros fuimos trasladados a casa de un militante como cosa segura, pero la policía nos localizó. Gorkin y otros militantes quedaron en la Virreina y también fueron detenidos. Cuando pocas horas después la mujer de Nin fue a la jefatura de policía para interesarse por su marido, la policía negó que estuviera allí. Nin había desaparecido.
La iniciativa de la Telefónica
Creo que los que desencadenaron los sucesos de mayo, el consejero de Gobernación, Artemi Aiguadé (ERC) y Rodríguez Salas, jefe superior de Policía y miembro del PSUC, actuaron al margen y en contra del Gobierno de la Generalitat, pues si hubiera habido un acuerdo de los consejeros de la Generalitat, los de la CNT habrían discutido allí mismo este problema y no habría surgido el conflicto. Pero Aiguadé debió actuar por su cuenta. Por eso Aiguadé debió actuar por su cuenta. Por eso Tarradellas ahora dice que hubiera tenido que destituirle fulminantemente. La prueba es que los anarquistas, durante los hechos, exigieron la destitución del consejero de gobernación y del jefe de policía y lo lograron. En cambio, sí puede admitirse que Aiguadé actuó por su cuenta, esto no me parece posible en el caso de Rodríguez Salas, porque pertenecía a un partido muy disciplinado y las cosas allí se hacen por órdenes y no se admiten actitudes individualistas. La Esquerra Republicana no ha reivindicado nunca su parte de iniciativa en los sucesos. Rodríguez Salas fue expulsado del PSUC más tarde.

Al tomar la Telefónica de Barcelona pretendían ponerla bajo control de agentes comunistas, porque decían que el gobierno de Valencia se había quejado a la Generalitat de que sus conversaciones eran intervenidas. No creo que pretendieran nada más porque ya era una cosa muy gorda ocuparla. Si hubieran pensado que al apoderarse de la Telefónica tenían que chocar tan directamente con la CNT y que habían de tener tantas bajas no lo hubieran hecho de aquel modo. Lo hubieran preparado mejor. 
  

Revolución, heterodoxia y comunismo soviético
Los hechos de mayo fueron una explosión espontánea de la clase obrera frente a la minimización y el debilitamiento de la revolución, de las conquistas revolucionarias. Esto se avenía con la política de la URSS que no quería el triunfo de la revolución. La política del Frente Popular no era hacer la revolución sino batir al fascismo. La URSS entró en el comité de no intervención, le interesaba un conflicto internacional muy lejos de sus fronteras.
Andreu Capdevilla, presidente del Consell d'Economía de Catalunya, me dijo en una ocasión, ya en el exilio, que los partidos burgueses y el PSUC querían deshacer las colectivizaciones incluso quince días antes de entrar en Barcelona los nacionales.
Ni la URSS ni su internacional comunista han podido nunca admitir la existencia en ningún lugar del mundo de partidos comunistas no oficiales, es decir, que no dependiesen o que no estuviesen adscritos a la III Internacional, ya que en los estatutos de esta, desde su fundación, figura como uno de los puntos más importantes el que a cada estado corresponderá únicamente un solo partido comunista. En el caso concreto de España, el primer partido adherido a la III Internacional, el Partido Comunista Español, surgido por una escisión de las juventudes del PSOE [se uniría con otra agrupación comunista], surgida años más tarde, a instancias de una delegación de la III Internacional que, presidida por Borodín, vino a España a tal efecto. Así se formó el Partido Comunista de España.
Pero nuestro caso, el de Cataluña, era para la dirección de la III Internacional un problema. Porque siempre, desde la creación del Partit Comunista Cátala había sido más fuerte e influyente en todos los aspectos de la vida pública (sindical, política, etcétera) que el partido oficial dependiente de Moscú. No podían admitir que hubiera un partido comunista más fuerte que el oficial y menos aún cuando en este país se había declarado una revolución.
El PCE y nuestra guerra
Tras los primeros tiempos de desorientación, al comienzo de la guerra, el PCE decide apoyar la creación de una república parlamentaria de nuevo tipo y esta será su consigna durante toda la contienda. Para ellos la guerra era un problema de antifascismo, no de revolución. Su actitud era contrarrevolucionaria, por eso iban contra las colectivizaciones y todo lo que significara un apoyo a la revolución. Eran objetivamente unos aliados de Franco porque este también iba contra la revolución social y el derecho de las nacionalidades ibéricas a su independencia.
Era alarmante para la III Internacional y el esta do soviético que en Cataluña, donde había más obreros, más tradición de luchas sindicales y políticas, hubiera un partido heterodoxo más fuerte que ellos. Por eso, tras los sucesos de mayo y pasados los primeros días de indecisión (pues con la toma de la Telefónica no habían pretendido provocar una reacción tan viva), pensaron que podía utilizarse lo sucedido para atacar al POUM y así justificar de paso la anterior campaña en su contra. El POUM, según ellos, era aparentemente revolucionario y demagógico. Ya habían conseguido que el POUM no entrara en el Consejo de Defensa de Madrid. Se habían apoderado de nuestra emisora, de nuestros locales y de nuestro semanario «El combatiente rojo» de la capital, en este afán de liquidarnos de todos los lugares decisivos, y también nos habían expulsado de la Generalitat de Cataluña con la salida del consejero de Justicia, Andreu Nin. Entonces acusaron al POUM de fascista y [a] sus miembros de agentes de Hitler y Mussolini. Pero nunca pudieron aportar pruebas porque no las tenían. La conducta de nuestros militantes fue intachable, nadie se pasó al franquismo.
Una derrota política
En realidad “els fets de maig” los ganamos militarmente y los perdimos políticamente. Y yo digo que si la CNT hubiera querido nos hubiéramos apoderado de la Generalitat, porque Cataluña era de la CNT y del POUM. Nosotros hubiéramos continuado la guerra con todo el entusiasmo revolucionario. ¿No cabría pensar en una hipótesis contraria a la expuesta por F. Montseny y decir que entonces era posible una coalición nacional del POUM, la CNT, la FAI, las Juventudes Comunistas Ibéricas, las Juventudes Libertarias y la fracción izquierdista del PSOE y la UGT, en la que en aquel momento era fuerte Largo Caballero, y haber dado una nueva orientación revolucionaria, a la guerra? Esta habría obtenido el apoyo de la clase obrera revolucionaria de todo el mundo y si los comunistas se hubiesen de puesto en contra habrían probado internacionalmente que no estaban por el triunfo de la revolución. Nosotros queríamos una guerra revolucionaria, ellos una guerra antifascista, nosotros queríamos un gobierno obrero, ellos una república burguesa.
Como la represión contra el POUM no se produjo inmediatamente a los sucesos, seguía apareciendo en Barcelona nuestro periódico “La Batalla” y el partido se dedicaba a preparar el I Congreso del POUM, que debía de celebrarse en junio y en el cual hubiéramos hecho un análisis de “els fets de maig”, que hubiera tenido enorme resonancia nacional e internacional. Incluso preparábamos para después un congreso de juventudes, de las Juventudes Comunistas Ibéricas al que iban a asistir delegados de las juventudes de todos los partidos relacionados con el Bureau de Londres y algunos de los cuales ya estaban entonces en Barcelona, como Willy Brandt. El comité ejecutivo del POUM tenía además el proyecto de mantener diversas reuniones con los delegados de los diversos partidos que formaban el Bureau de Londres para discutir las posibilidades de creación de una nueva internacional, auténticamente revolucionaria, al margen de la II y la III. Pero todos estos proyectos se frustraron. Se inició la represión contra todos los militantes del POUM, Andreu Nin fue eliminado y comenzaron las diligencias del proceso del POUM, en los que varios de sus dirigentes fuimos acusados de espías y contrarrevolucionarios y sin embargo, en la sentencia de l9 de octubre de 1938 se nos condenaba, no por espionaje, acusación que no pudo ser probada, sino precisamente por revolucionarios.
Balance personal

Y lo que son las cosas. En el orden personal de militante socialista revolucionario, “els fets de maig” de 1937 y el asesinato de Andreu Nin por los comunistas tuvieron como consecuencia que yo fui designado por los compañeros del comité central para ocupar el cargo de Andreu Nin, pero ahora en la clandestinidad y ¡qué clandestinidad! Tenía 30 años. Era la segunda vez que resultaba elegido secretario de un partido comunista heterodoxo y contra el partido comunista oficial reconocido por la III Internacional, como ocurrió a finales de 1928, cuando también en la clandestinidad, en Lérida, me tocó aceptar a los 21 años el cargo de secretario del Partit Comunista Català. Si bien aquella vez, mal informados, creíamos todavía que la URSS era una 
sociedad donde imperaba la solidaridad y la fraternidad, mientras que en 1937 ya sabíamos que la contrarrevolución había triunfado en la URSS y que el estalinismo, bajo la bandera del Frente Popular, trabajaba para ofrecer a la burguesía liberal el cadáver torturado de la revolución de los pueblos hispánicos. 


Edición digital de la Fundación Andreu Nin, noviembre 2003




Los estalinistas del PCE y del PSUC: el asesinato de Andreu Nin y las persecuciones contra los comunistas del POUM

Miquel López Crespí

(I)


Imaginaba que, a estas alturas de la historia, el hecho histórico de la complicidad absoluta de la dirección estalinista del PCE y del PSUC con la GPU soviética y los verdugos enviados por Stalin para matar Andreu Nin era algo que ya no debía discutir por la abundancia de pruebas históricas que hay al respecto. Pero parece que el amigo Pere Meroño no conoce la amplísima sobre la materia publicada desde hace más de cuarenta años en Cataluña y España. La mayoría son libros que los marxistas de finales de los sesenta y comienzos del setenta leíamos y estudiábamos en los seminarios de formación o, simplemente, por curiosidad histórica. En referencia a los asesinatos de comunistas del POUM y anarquistas de la CNT-FAI en los sucesos de mayo de 1937 George Orwell nos dejó aquella maravillosa e instructiva obra titulada Homenaje a Cataluña que demuestra, sin lugar a dudas, el papel de los estalinistas españoles y catalanes, es decir, del PCE-PSUC, en la represión de los anarquistas y comunistas del POUM. Es una obra básica, buena de leer, instructiva, un documento básico para conocer aquella época histórica, que parece que no ha leído Pedro Meroño, o que no recuerda el contenido. Esta obra clásica para captar el papel nefasto del estalinismo en tiempos de la guerra civil se puede ampliar si se lo desea con aportaciones como la de John Langdon-Davies, La semana trágica de 1937. Los Hechos de Mayo (Barcelona, ​​Ediciones 62, 1987). Pero a pesar de la documentación nueva que aporta, no supera ni mucho menos la famosa Homenaje a Cataluña de Orwell. Aun así es necesario conocer todo al respecto. 
El papel siniestro en la criminalización de los antifascistas del POUM y la CNT y la parte que los estalinistas tuvieron en el asesinato de Andreu Nin, Camillo Berneri y cientos de anarquistas y poumistas es documentado en numerosas obras del historiador Víctor Alba, concretamente en El marxismo en Cataluña (Barcelona. Editorial Pórtico, 1974), obra compuesta por volúmenes Historia del BOC, Historia del POUM, Andreu Nin y Joaquín Maurín. 
Editorial Ruedo Ibérico , famosa en las postrimerías del franquismo por las herramientas imprescindibles de investigación que ponía a nuestro alcance, publicaba una documentación precisa en cuanto a los elementos del estalinismo español que, haciendo de sicarios de la policía política soviética, trabajaron activamente en la criminalización de la CNT -FAI y también del POUM. El libro, herramienta básica para captar el papel del PCE en el asesinato y persecución de los revolucionarios del Estado español que no obedecían a Moscú es del historiador Andrés Suárez y lleva por título El Proceso contra el POUM: un episodio de la Revolución Española. Muchas de las conclusiones del historiador Andrés Suárez son confirmadas por Frank Mintz y Miguel Peña en la recopilación de textos que se publicaron durante los sucesos de mayo de 1937; textos, la mayoría de los cuales son firmados por "Los Amigos de Durruti", el grupo que se enfrentó al PCE-PSUC y se distinguió en la defensa de los perseguidos, torturados y asesinados por los estalinistas. El libro Los amigos de Durruti, los trotsquistas y los sucesos de Mayo fue editado por Campo Abierto Ediciones, Madrid, 1978. 
Recientemente, el colectivo de investigación histórica "La Trinchera" ha estudiado el asesinato de Andreu Nin y ha publicado sus conclusiones en la web de la Fundación Andreu Nin. El trabajo lleva por título "La desaparición de Andreu Nin" y confirma que Nin, tras ser secuestrado en Barcelona el 16 de junio de 1937, fue trasladado primero a Valencia y posteriormente a una checa estalinista del PCE, la mansión de los aristócratas y menbres de la dirección del PCE Ignacio Hidalgo de Cisneros y su mujer Constanza de la Mora (nieta del que fue primer ministro conservador durante la monarquía, Antonio Maura). Todos los historiadores mencionados confirman como los estalinistas españoles trabajaban en estrecha unión con la policía política de Stalin para llevar adelante su tarea criminal contra los revolucionarios de España. Exestalinistes destacados, como el turbio Enrique Castro Delgado, han hablado a Hombres Made in Moscú, libro publicado por la editorial antimarxista Luis de Caralt, Barcelona.1963. Más reciente es el estudio de los crímenes estalinistas en España descritos por el dirigente de la IV Internacional Arturo Van den Eynde (Aníbal Ramos de la clandestinidad) Este estudio se puede encontrar en el libro El proletariado contra la Unión Sagrada. Anti-Carrillo (Madrid, Crítica Comunista, 1980), concretamente en las páginas 117-140. 
Para captar toda la miseria estalinista contra los revolucionarios de la CNT y del POUM, para entender con profundidad el porqué de los asesinatos de anarquistas y poumistas, para captar el significado auténtico de la Revolución iniciada en la zona republicana el 19 de julio del 36, es recomendable el estudio de algunas obras imprescindibles de Pelai Pagès, concretamente Andreu Nin: su Evolución política (1911-1937), y la obra de Francisco Bonamusa, aquel famoso libro que editó Anagrama 1977, Andreu Nin y el movimiento comunista en España (1930/37). 
Como decía al comienzo de esta nota, la bibliografía que hemos consultado desde los años sesenta y setenta es tan extensa que no se puede resumir en estas breves rayas. En la historia de Burnet Bolloten La Revolución Española: suspensión orígenes, la izquierda y la lucha por el poder Durante la guerra civil 1936-1939 (Barcelona, ​​Editorial Grijalbo, 1980), y en el capítulo 'entre otros-"Cataluña: revolución y contrarevolución "(págs. 515-558) podemos seguir paso a paso las campañas de" Mundo Obrero "(portavoz del PCE), Santiago Carrillo, la Pasionaria, José Díaz y toda la plana mayor de los compañeros de viaje de la policía secreta de Stalin, en cuanto a criminalizar y pedir el exterminio del POUM id'Andreu Nin. Las hemerotecas guardan la memoria histórica de esta incitación diaria al crimen. Nunca, ningún dirigente del PCE-PSUC ha pedido perdón por estos crímenes cometidos contra los revolucionarios de España! 
Como he dicho al principio de este escrito, imaginaba que, con tanta abundancia de materiales, con la investigación al respecto de qué nos da día a día la Fundación Andreu Nin, debatir sobre la responsabilidad del PCE-PSUC en el asesinato de Andreu Nin, Camillo Berneri y tantos revolucionarios antiestalinistas sería cosa del pasado, ya no tenía sentido. Veo que estaba equivocado. Negar el papel de los estalinistas españoles del PCE-PSUC en estos asesinatos es como negar el asesinato de Trotsky por parte del militante del PSUC Ramón Mercader, asesino que actuó a las órdenes de la policía política de Stalin. Habría no aferrarse a la "última línea de defensa" según la que los del PCE-PSUC iban engañados y toda la culpa la tuvieron los soviéticos. 
Entre la numerosa información existente que puede documentar la participación de los estalinistas españoles y catalanes del PCE y del PSUC en la persecución y criminalización de los "trotskistas" del POUM podríamos destacar, como ya hemos escrito en otros artículos, el famoso libro de George Orwell Homenaje a Cataluña (Barcelona, ​​Ediciones Ariel, 1969), y también Andreu Nin y el movimiento comunista en España (1930-1937) (Barcelona, ​​Anagrama, 1977) de Francisco Bonamusa. Ambos libros nos informan extensamente del papel criminal de las direcciones del PCE y del PSUC en las campañas de difamación continua de los militantes del POUM meses antes de la detención y asesinato de Andreu Nin y de la ilegalización y encarcelamiento de muchísimos militantes del POUM , posteriormente. Antes de los sangrientos acontecimientos de los Hechos de Mayo del 37 en Barcelona, ​​el ataque contra las conquistas revolucionarias del 19 de julio, el intento del PCE-PSUC de acabar con las colectivizaciones, el poder de las milicias, la autogestión obrera en las fábricas, ya s's'han dado numerosos asaltos de militantes del PCE en las sedes del POUM, como informa Francisco Bonamussa. Como explica Jordi Arquer, dirigente primero del BOC y después del POUM, en su estudio "Objetivo: liquidar al POUM": "Los Hechos de mayo [1937] fuerón una Explosión espontánea de la clase obrera frente a la minimización y el debilitamiento de la revolución, de las conquistara Revolucionarias. Esto se AVEN con la política de la URSS que no quería el triunfo de la revolución. [...] Andreu Capdevila, presidente del Consejo de Economía de Cataluña, me Dijo en una ocasion, ya en el exilio, que los Partidos burguesas y el PSUC querían deshacer las colectivizaciones inclusivo quince días tas de entrar en Barcelona los nacionales. 
'Ni la URSS ni apoyo internacional comunista han podido nunca admitir la existencia en Ningun Lugar del mundo de Partidos comunistas no oficiales , se Decir que no dependieses o que no estuvieses adscritos a la III Internacional. [...] Pero Nuestro caso [la existencia del POUM], el de Cataluña, era para dirección de la III Internacional un problema. Porque siempre, desde la creacion del Partido Comunista Catalán Había Sido más fuerte e influyente en todos los aspectos de la vida pública (sindical, política, etcétera) que el partido oficial Dependiente de Moscú. No podían admitir que hubiera un partido comunista más fuerte que el oficial y menos Aún Cuando en este país se Había declaración una revolución. Tras los primeros tiempos de desorientación, el Comienzo de la guerra, el PCE decide apoyar la creacion una república parlamentaria de nuevo tipo y esta será apoyo consigna Durante toda la contienda. Para Ellos la guerra era un problema de antifascismo, no de revolución. Su actitud era contrarrevolucionaria, por eso iban contra las colectivizaciones y todo lo que significara un apoyar a la revolución. Eran objetivamente Unos Aliados de Franco Porque también este IBA contra la revolución social y el derecho de las nacionalidades Ibéricas en apoyo independencia ". 
La campaña contra los "peligrosos elementos trotskistas" ya hace tiempo que ha comenzado en la URSS. Importantísimo para captar toda la brutalidad del régimen estalinista es el libro del historiador francés Pierre Broué titulado Los procesos de Moscú (Barcelona, ​​Anagrama, 1969) donde, estudiando cómo se urdió y montar el encarcelamiento y posterior asesinato de la vieja guardia bolchevique que junto con Lenin y Trotsky había hecho la Revolución de Octubre 'hablamos de la liquidación de Georgi L. Piatakov, Karl Radek, Grigori I. Sokolnikov, Leonid P. Serebriakov, Nikolai I. Muralov, E. Zinóviev, Lev B. Kamenev, Ivan N . Smirnov ... -, podemos entender lo que el PCE y el PSUC urdían para los revolucionarios del POUM. Hacia el año 1997, el historiador Josep Termes, en el prólogo al libro de Francisco Bonamusa recomendaba varios libros de los publicados entonces, imprescindibles en cuanto a enterarse del trasfondo de los sangrientos sucesos de mayo de 1937, el asesinato de Camillo Berneri y Andreu Nin y de cientos de militantes revolucionarios de aquella época. Josep Termes sitúa, entre otras, las obras de: Víctor Alba (El marxismo en Cataluña. 1.919 hasta 1.939, 4 vols., Barcelona, ​​1974 a 1975);Andrés Suárez (El Proceso contra el POUM., París, 1974); Manuel Cruells (Los Hechos de Mayo, Barcelona, ​​1970); Julián "Gorkin" (El Proceso de Moscú en Barcelona. El sacrificio de Andrés Nin, Barcelona, ​​1974); Wilebaldo Solano ("Ensayo biográfico", en la reedición del libro de Nin Los movimientos de emancipación nacional, París, 1970) y el de Juan Andrade Prefacio a Andrés Nin. Los problemas de la revolución española 1931-1937, París, 1971). Términos añade igualmente el importante libro de Burnet Bolloten La revolución española. Las izquierdas y la lucha por el poder, editado en México en 1962, el de GH Meaker The Revoluctionary Left in Spain 1914-1923 publicado en Stanford en 1974 y de Pelai Pagés Andrés Nin. Su Evolución política 1911-1937 publicado en Barcelona en 1974. 
Todo este material, junto con las ediciones de nuevos títulos y con las investigaciones de la Fundación Andreu Nin nos permite ir reconstruyendo el papel del PCE y el PSUC en el apoyo a la policía política de la burocracia estalinista. Había un seguidismo absoluto hacia las directrices emanadas de Moscú por parte de José Díaz, Dolores Ibárruri "La Pasionaria", Santiago Carrillo, Enrique Líster, Ignacio Gallego y los dirigentes del PSUC era absoluto. Ninguna divergencia con los elementos de la Internacional enviados por Stalin para perseguir a los revolucionarios del Estado español y los secuaces del PCE-PSUC que los apoyan. Si las campañas del PCE y del PSUC contra los "contrarrevolucionarios del POUM" eran feroces antes de los sucesos de mayo del 37, en cuanto cesaron los disparos se empezó a preparar el exterminio y los procesos 'que pensaban que serían como los de Moscú - contra los dirigentes del POUM. Informa extensamente Francisco Bonamussa en el libro Andreu Nin y el movimiento comunista en España (1930-1937) (Op. Cit., P. 373-383). A modo de ejemplo queremos reproducir este pequeño fragmento del libro para captar toda la profundidad sectaria de los estalinistas españoles y catalanes que, finalmente, llevarían al asesinato de Nin ial'empresonament, a las checas del PCE en Valencia y Madrid y del PSUC en Barcelona, ​​de cientos de militantes revolucionarios de la CNT y del POUM.Bonamussa explica: "En efecto, en apoyo discurso del 9 de mayo en el Cine Capitol de Valencia, después de acusar a los trotskistas de contrarevolucionarios y agentes del fascismo, se dedica a resumir el Proceso Realizado en Moscú, utilizando inclusivo Términos manejados por Stalin o Manulilski. 'Todos los obreros' afirma Díaz'deben conocer el Proceso que se ha Desarrollado en la URSS contra los trotskistas. Se Trotsky en persona el que ha dirigido a esta banda de forajidos descarrilando los trenes en la URSS, practicando el sabotaje en las grandes Fábricas, Haciendo todo lo posible por descubrir los secretos militares para entregarlos a Hitler ya los imperialistas del Japón. Y Cuando esto ha Sido descubierto en el Proceso y los trotsquistas han declaración que lo hacían en combinación con Hitler, con los imperialistas del Japón , bajo la dirección de Trotsky, yo pregunto: ¿es que no está totalmente claro que eso no es una Organización política o social con una determinada tendencia, como los anarquistas, los socialistas o los Republicanos, sino que el trotskismo Debe barrerse de todos los Países civilizados, si es que de verdad Quiere liquidarse a eses bichos que, incrustados en el movimento obrero, Hacen Tanto Daño a los Propios obreros que dicen defender '[...] Ante la elocuencia de las palabras de José Díaz, Solo Merece destacarse que los atacas del PCE al POUM fuerón 'increscendo', Mundo Obrero, órgano central del PCE, combatíamos constantemente al POUM y exigiré apoyo disolucion. Las acusaciones de trotskistas-fascistas, de 'nidos de fascistas a sueldo de los Centros de espionaje alemanas', o de 'verdaderas guerrillas de Nuestra retaguardia' son constantes. Mundo Obrero inclusivo ataca a organos de prensa y dirigentes de la CNT que defienden al POUM, como Castilla Libre o Juan López ". 
Pero la implicación de los estalinistas españoles del PCE-PSUC en la persecución, criminalización y posterior asesinato de Andreu Nin y muchos militantes de la CNT y el POUM no termina con estas campañas continuas de intoxicación de los pueblos y sectores populares de España. Los defensores actuales del estalinismo y neoestalinisme español y catalán afirman que no hay ninguna prueba concreta de la implicación de la dirección del PCE-PSUC en el asesinato de Nin y que toda la responsabilidad recae sobre la policía política soviética que operaba en el estado español. Concretamente el famoso Alexander Orlov, el agente de la NKVD. Todas las acusaciones recaen sobre él para hacer perdonar los estalinistas nostrats que le apoyaron desde puestos de mando estalinista a la policía española. Según esta teoría exculpatoria, Santiago Carrillo, José Díaz, Ignacio Gallego, la Pasionaria, Pere Ardiaca, todos los dirigentes estalinistas españoles y catalanes que estaban en el servicio de los agentes de Stalin en la guerra, eran "inocentes" porque "nunca supieron nada de las operaciones de la NKVD soviética". Con esta tontería, simple demagogia sin ningún tipo de fundamento, la pretendida "ignorancia" de los estalinistas españoles y catalanes de lo que hacía y urdía la NKVD, piensan que lo tienen todo solucionado. Pero se equivocan los que esparcen humo para esconder la verdad. Hoy en día, con toda la documentación que hay publicada al respecto, por el numeroso material que nos suministran escritores, investigadores e historiadores - basta pensar en Víctor Alba, Francisco Bonamusa, Pelai Pagès, George Orwell, Burnet Bolloten, Wilebaldo Solano, Jordi Arquer, Abel Paz, el Colectivo "La Trinchera", María Dolores Genovés, Victor Serge, Antonio Rubira León, por decir solo unos nombres - sabemos de la estrecha relación entre los agentes de Stalin, el PCE, el PSUC y la Dirección General de Seguridad republicana. Evidentemente, quien comandaba en última instancia eran los delegados de la Internacional estalinista, pero los Orlov, Erno Gerö ("Pedro"), Palmiro Togliatti, Vittorio Codovila, Andreu Marty, Luigi Gallo y todos los demás, nada hubieran podido hacer sin el apoyo activo proporcionado en todo momento por las direcciones del PCE-PSUC. Y en el caso de la detención y posterior asesinato de Andreu Nin cabe recordar, como dice Francisco Bonamussa en Andreu Nin (pág. 376): "Logicamente, estos Últimos [hace referencia a los delegados de Stalin] tenian Unos lazos de relaciones con los servicios secretos del Gobierno republicano que debian mantenerse a través de la Dirección General de Seguridad, regentada, en junio, por el coronel Ortega, ligada al PCE ". Ninguna divergencia con los elementos de la Internacional enviados por Stalin para perseguir a los revolucionarios del Estado español y los secuaces del PCE-PSUC que los apoyan. Si las campañas del PCE y del PSUC contra los "contrarrevolucionarios del POUM" eran feroces antes de los sucesos de mayo del 37, en cuanto cesaron los disparos se empezó a preparar el exterminio y los procesos 'que pensaban que serían como los de Moscú - contra los dirigentes del POUM. Informa extensamente Francisco Bonamussa en el libro Andreu Nin y el movimiento comunista en España (1930-1937) (Op. Cit., P. 373-383). A modo de ejemplo queremos reproducir este pequeño fragmento del libro para captar toda la profundidad sectaria de los estalinistas españoles y catalanes que, finalmente, llevarían al asesinato de Nin ial'empresonament, a las checas del PCE en Valencia y Madrid y del PSUC en Barcelona, ​​de cientos de militantes revolucionarios de la CNT y del POUM. Bonamussa explica: "En efecto, en apoyo discurso del 9 de mayo en el Cine Capitol de Valencia, después de acusar a los trotskistas de contrarevolucionarios y agentes del fascismo, se dedica a resumir el Proceso Realizado en Moscú, utilizando inclusivo Términos manejados por Stalin o Manulilski. 'Todos los obreros' afirma Díaz'deben conocer el Proceso que se ha Desarrollado en la URSS contra los trotskistas. Se Trotsky en persona el que ha dirigido a esta banda de forajidos descarrilando los trenes en la URSS, practicando el sabotaje en las grandes Fábricas, Haciendo todo lo posible por descubrir los secretos militares para entregarlos a Hitler ya los imperialistas del Japón. Y Cuando esto ha Sido descubierto en el Proceso y los trotsquistas han declaración que lo hacían en combinación con Hitler, con los imperialistas del Japón , bajo la dirección de Trotsky, yo pregunto: ¿es que no está totalmente claro que eso no es una Organización política o social con una determinada tendencia, como los anarquistas, los socialistas o los Republicanos, sino que el trotskismo Debe barrerse de todos los Países civilizados, si es que de verdad Quiere liquidarse a eses bichos que, incrustados en el movimento obrero, Hacen Tanto Daño a los Propios obreros que dicen defender '[...] Ante la elocuencia de las palabras de José Díaz, Solo Merece destacarse que los atacas del PCE al POUM fuerón 'increscendo', Mundo Obrero, órgano central del PCE, combatíamos constantemente al POUM y exigiré apoyo disolucion. Las acusaciones de trotskistas-fascistas, de 'nidos de fascistas a sueldo de los Centros de espionaje alemanas', o de 'verdaderas guerrillas de Nuestra retaguardia' son constantes. Mundo Obrero inclusivo ataca a organos de prensa y dirigentes de la CNT que defienden al POUM, como Castilla Libre o Juan López ". Pero la implicación de los estalinistas españoles del PCE-PSUC en la persecución, criminalización y posterior asesinato de Andreu Nin y muchos militantes de la CNT y el POUM no termina con estas campañas continuas de intoxicación de los pueblos y sectores populares de España. Los defensores actuales del estalinismo y neoestalinisme español y catalán afirman que no hay ninguna prueba concreta de la implicación de la dirección del PCE-PSUC en el asesinato de Nin y que toda la responsabilidad recae sobre la policía política soviética que operaba en el estado español. Concretamente el famoso Alexander Orlov, el agente de la NKVD. Todas las acusaciones recaen sobre él para hacer perdonar los estalinistas nostrats que le apoyaron desde puestos de mando estalinista a la policía española. Según esta teoría exculpatoria, Santiago Carrillo, José Díaz, Ignacio Gallego, la Pasionaria, Pere Ardiaca, todos los dirigentes estalinistas españoles y catalanes que estaban en el servicio de los agentes de Stalin en la guerra, eran "inocentes" porque "nunca supieron nada de las operaciones de la NKVD soviética". Con esta tontería, simple demagogia sin ningún tipo de fundamento, la pretendida "ignorancia" de los estalinistas españoles y catalanes de lo que hacía y urdía la NKVD, piensan que lo tienen todo solucionado. Pero se equivocan los que esparcen humo para esconder la verdad. Hoy en día, con toda la documentación que hay publicada al respecto, por el numeroso material que nos suministran escritores, investigadores e historiadores - basta pensar en Víctor Alba, Francisco Bonamusa, Pelai Pagès, George Orwell, Burnet Bolloten, Wilebaldo Solano, Jordi Arquer, Abel Paz, el Colectivo "La Trinchera", María Dolores Genovés, Victor Serge, Antonio Rubira León, por decir solo unos nombres - sabemos de la estrecha relación entre los agentes de Stalin, el PCE, el PSUC y la Dirección General de Seguridad republicana. Evidentemente, quien comandaba en última instancia eran los delegados de la Internacional estalinista, pero los Orlov, Erno Gerö ("Pedro"), Palmiro Togliatti, Vittorio Codovila, Andreu Marty, Luigi Gallo y todos los demás, nada hubieran podido hacer sin el apoyo activo proporcionado en todo momento por las direcciones del PCE-PSUC. Y en el caso de la detención y posterior asesinato de Andreu Nin cabe recordar, como dice Francisco Bonamussa en Andreu Nin (pág. 376): "Logicamente, estos Últimos [hace referencia a los delegados de Stalin] tenian Unos lazos de relaciones con los servicios secretos del Gobierno republicano que debian mantenerse a través de la Dirección General de Seguridad, regentada, en junio, por el coronel Ortega, ligada al PCE ". Ninguna divergencia con los elementos de la Internacional enviados por Stalin para perseguir a los revolucionarios del Estado español y los secuaces del PCE-PSUC que los apoyan. Si las campañas del PCE y del PSUC contra los "contrarrevolucionarios del POUM" eran feroces antes de los sucesos de mayo del 37, en cuanto cesaron los disparos se empezó a preparar el exterminio y los procesos 'que pensaban que serían como los de Moscú - contra los dirigentes del POUM. Informa extensamente Francisco Bonamussa en el libro Andreu Nin y el movimiento comunista en España (1930-1937) (Op. Cit., P. 373-383). A modo de ejemplo queremos reproducir este pequeño fragmento del libro para captar toda la profundidad sectaria de los estalinistas españoles y catalanes que, finalmente, llevarían al asesinato de Nin ial'empresonament, a las checas del PCE en Valencia y Madrid y del PSUC en Barcelona, ​​de cientos de militantes revolucionarios de la CNT y del POUM. Bonamussa explica: "En efecto, en apoyo discurso del 9 de mayo en el Cine Capitol de Valencia, después de acusar a los trotskistas de contrarevolucionarios y agentes del fascismo, se dedica a resumir el Proceso Realizado en Moscú, utilizando inclusivo Términos manejados por Stalin o Manulilski. 'Todos los obreros' afirma Díaz'deben conocer el Proceso que se ha Desarrollado en la URSS contra los trotskistas. Se Trotsky en persona el que ha dirigido a esta banda de forajidos descarrilando los trenes en la URSS, practicando el sabotaje en las grandes Fábricas, Haciendo todo lo posible por descubrir los secretos militares para entregarlos a Hitler ya los imperialistas del Japón. Y Cuando esto ha Sido descubierto en el Proceso y los trotsquistas han declaración que lo hacían en combinación con Hitler, con los imperialistas del Japón , bajo la dirección de Trotsky, yo pregunto: ¿es que no está totalmente claro que eso no es una Organización política o social con una determinada tendencia, como los anarquistas, los socialistas o los Republicanos, sino que el trotskismo Debe barrerse de todos los Países civilizados, si es que de verdad Quiere liquidarse a eses bichos que, incrustados en el movimento obrero, Hacen Tanto Daño a los Propios obreros que dicen defender '[...] Ante la elocuencia de las palabras de José Díaz, Solo Merece destacarse que los atacas del PCE al POUM fuerón 'increscendo', Mundo Obrero, órgano central del PCE, combatíamos constantemente al POUM y exigiré apoyo disolucion. Las acusaciones de trotskistas-fascistas, de 'nidos de fascistas a sueldo de los Centros de espionaje alemanas', o de 'verdaderas guerrillas de Nuestra retaguardia' son constantes. Mundo Obrero inclusivo ataca a organos de prensa y dirigentes de la CNT que defienden al POUM, como Castilla Libre o Juan López ". Pero la implicación de los estalinistas españoles del PCE-PSUC en la persecución, criminalización y posterior asesinato de Andreu Nin y muchos militantes de la CNT y el POUM no termina con estas campañas continuas de intoxicación de los pueblos y sectores populares de España. Los defensores actuales del estalinismo y neoestalinisme español y catalán afirman que no hay ninguna prueba concreta de la implicación de la dirección del PCE-PSUC en el asesinato de Nin y que toda la responsabilidad recae sobre la policía política soviética que operaba en el estado español. Concretamente el famoso Alexander Orlov, el agente de la NKVD. Todas las acusaciones recaen sobre él para hacer perdonar los estalinistas nostrats que le apoyaron desde puestos de mando estalinista a la policía española. Según esta teoría exculpatoria, Santiago Carrillo, José Díaz, Ignacio Gallego, la Pasionaria, Pere Ardiaca, todos los dirigentes estalinistas españoles y catalanes que estaban en el servicio de los agentes de Stalin en la guerra, eran "inocentes" porque "nunca supieron nada de las operaciones de la NKVD soviética". Con esta tontería, simple demagogia sin ningún tipo de fundamento, la pretendida "ignorancia" de los estalinistas españoles y catalanes de lo que hacía y urdía la NKVD, piensan que lo tienen todo solucionado. Pero se equivocan los que esparcen humo para esconder la verdad. Hoy en día, con toda la documentación que hay publicada al respecto, por el numeroso material que nos suministran escritores, investigadores e historiadores - basta pensar en Víctor Alba, Francisco Bonamusa, Pelai Pagès, George Orwell, Burnet Bolloten, Wilebaldo Solano, Jordi Arquer, Abel Paz, el Colectivo "La Trinchera", María Dolores Genovés, Victor Serge, Antonio Rubira León, por decir solo unos nombres - sabemos de la estrecha relación entre los agentes de Stalin, el PCE, el PSUC y la Dirección General de Seguridad republicana. Evidentemente, quien comandaba en última instancia eran los delegados de la Internacional estalinista, pero los Orlov, Erno Gerö ("Pedro"), Palmiro Togliatti, Vittorio Codovila, Andreu Marty, Luigi Gallo y todos los demás, nada hubieran podido hacer sin el apoyo activo proporcionado en todo momento por las direcciones del PCE-PSUC. Y en el caso de la detención y posterior asesinato de Andreu Nin cabe recordar, como dice Francisco Bonamussa en Andreu Nin (pág. 376): "Logicamente, estos Últimos [hace referencia a los delegados de Stalin] tenian Unos lazos de relaciones con los servicios secretos del Gobierno republicano que debian mantenerse a través de la Dirección General de Seguridad, regentada, en junio, por el coronel Ortega, ligada al PCE ".

(II)

 La principal "línea de defensa" de los estalinistas y neoestalinistes catalanes y españoles en cuanto a "perdonar" su intervención en el asesinato de Andreu Nin, Camillo Berneri y tantos y tantos revolucionarios es culpar a la NKVD soviética. Como si las direcciones del estalinismo español y catalán, en este caso el PCE y el PSUC, no supieran nada. Una mentira y una cortina de humo que no se aguanta por parte ni parte. Nadie nunca ha negado, y mucho menos nosotros, la implicación de Orlov y los agentes de la policía política soviética en los asesinatos y persecución de los comunistas catalanes del POUM y los anarquistas de la CNT-FAI. Pero negar el papel de la Pasionaria, Líster, Gallego, Díaz, Hernández y todos los demás, entre los que algunos mandos del ejército como el coronel Ortega y altos cargos y funcionarios del PCE y el PSUC con palancas de poder en el SIM, el comisariado de guerra, con los sectores encargados de las checas estalinistas, no tiene lógica; y la documentación que cada día sale a la luz entierra cualquier intento de ocultar el hecho como intentan hacer los simpatizantes del estalinismo. 
A modo de ejemplo, entre las decenas de historiadores que hablan de la represión iniciada en el Principado a rán los Hechos de Mayo podemos leer lo que dice la documentación de los "Amigos de Durruti" que han recogido Frank Mintz y Miguel Peciña en el libro Los amigos de Durruti, los trosquistas y los sucesos de mayo (Madrid, Campo Abierto Ediciones, 1978) . Dicen "Los Amigos de Durruti", que apoyaron al POUM ya la CNT-FAI en los sucesos de mayo de 1937: "El camarada Berneri FUE saque de apoyo domicilio y muerto a tiros en plena calle; treinta camaradas aparecieron horriblemente mutilados en Cerdañola , el camarada Martínez, de las Juventudes Libertarias, perdíamos apoyo vida de una manera misteriosa en las garras de Checa, y un crecido número de camaradas de la CNT y de la FAI fuerón vilmente asesinados, hemo recordar que el profesor Berneri era un culto camarada italiano de esta Italia antifascista que nutre Las Listas de deportaciones, los cementerios y los campos de concentración ya la par que suspendía camaradas antifascistas no podía permanecen en la Italia de Mussolini. 
'Una intensa ola represiva siguió a estos asesinatos. detenciones de camaradas miedo las jornadas de julio y de mayo; asaltos de Sindicatos, de colectividades, de los locales de Amigos de Durruti, de las Juventudes Libertarias, del POUM. 
'Un suceso debe remarcarse. la desaparicion y muerte de Andrés Nin. Ha transcurrido más de medio año y el Gobierno Todavía debe aclarar el pretendido misterio que rodara El asesinato de Nin. ¿Se sabrá algún día quien ha matado a Nin ". 
Aun así, uno de los documentos más importantes en referencia a los sucesos de mayo de 1937, el asesinato de Andreu Nin y el papel del PSUC, del PCE, del POUM y la CNT en aquellas jornadas es, sin duda, el famoso Homenaje a Cataluña de George Orwell. cuanto al significado de la guerra civil, el papel de los diferentes grupos de izquierda en la guerra y la revolución, es igualmente imprescindible la investigación de Burnett Bolloten La revolución española: suspensión orígenes, la izquierda y la lucha por el poder Durante la guerra civil (1936-1939) (Barcelona, ​​Grijalbo, 1980). 
Este importantísimo estudio es una fuente inagotable de información tanto a la guerra civil, los partidos de izquierda como a los problemas de la revolución en España, los sucesos de mayo, el control de Moscú sobre el PCE y el PSUC. Es bueno saber el estricto control que la Internacional Comunista tenía sobre el PSUC y sobre sus dirigentes hasta convertirse en marionetas en manos del delegado de Moscú, el agente "Pedro", es decir Erno Gerö, sombra de Joan Comorera y todo el Comité Ejecutivo que estaba en sus órdenes. Como explica Burnet Bolloten (págs. 527-528 del libro antes mencionado): "'Pedro' 'el delegación de la Comintern, cuyo verdadero número era Erno Gerö, y quien, después de la Segunda Guerra Mundial, fué Miembro del Gobierno húngaro controlada por los sovieticos 'FUE puesto al lado de Comorera, y de manera regular se enviaban a Barcelona, ​​como Directrices, dirigentes comunistas españoles. [...] Pedro' dirigía el PSUC entre bastidores con energía, tacto y eficacia extraordinarios. EJERCERAN apoyo vigilancia sobre Trabajo, el órgano del Partido, suavizaba las Diferencias que surgían en el círculo interno del partido como Resultado del nacionalismo catalán de Algunos Dirigentes y apoyo resistencia a aceptar los Objetivos centralistas de los comunistas españoles, dominaba en las reuniones del Comité Ejecutivo del Partido, inspeccionaba personalmente las secciones más Pequeñas del partido, y, en suma, ejercitar una Estrecha y constante supervisión de casi todos los detalles ". 
Es impresionante la cantidad de material que cualquier persona interesada en estas cuestiones puede encontrar en Internet yendo a la web de la Fundación Andreu Nin. Puede que muchos de los libros que hemos recomendado sean malos de encontrar pero, como digo, basta consultar mediante el Geoogle los archivos de la Fundación y se encuentra respuesta a la mayoría de interrogantes que pueda plantearse.Pero volviendo a la implicación directa de algunos cuadros del PCE-PSUC en las torturas y asesinato de Andreu Nin, hay que recomendar nuevamente los cuatro volúmenes de Víctor Alba: El marxismo en Cataluña (1919-1939) (Barcelona, ​​Editorial Pórtico, 1974 ), obra compuesta por los libros Historia del BOC, Historia del POUM, Andreu Nin y Joaquín Maurín. Es precisamente en el volumen III, el que lleva por título Andreu Nin, donde podemos encontrar una extensa documentación en cuanto a los días finales de Nin y, lo que es más importante, un resumen de las investigaciones realizadas hasta el año 1.974 en cuanto a la participación los servicios de la NKVD y de la dirección del PCE en los terribles hechos de represión que comentamos. En la página 240 del libro se encuentra la relación 'con nombres y apellidos - de algunos de los torturadores y verdugos españoles que hacían el trabajo sucio a Orlov y sus agentes. Como dice Víctor Alba, hablando de la documentación encontrada hasta ese momento: "Algunos de los interrogadores no eran rusos. Sabemos los nombres: Vicente Júdez, un yerno del general Riquelme, y Armisen, delegado de la zona centro del Tribunal de Alta traición , Santiago Garcés, Tomás Rebosam, Leopoldo Mejorada, Eliazar Díaz Franco, Juan Vidarte, que habían sido seleccionados por uno de los jefes de la pulía, Francisco Ordoñez. [...] Parece que Vidarte s'espaordí y, porque no hablara, el mataron. Garcés fue después uno de los jefes del SIM ". 
Como explica el artículo "La desaparición de Andreu Nin" del colectivo de investigadores agrupados en "La Trinchera" (y que se puede encontrar en la web de la Fundación Andreu Nin): "Secuestrado en Barcelona [Andreu Nin] el 16 de junio de 1937 y trasladado después a Valencia y Alcalá de Henares, fue torturado y asesinado en una mansión de los aristócratas y miembros del PCE Ignacio Hidalgo de Cisneros (jefe de la aviación republicana) y su mujer Constanza de la Mora (nieta del que fue primer ministro conservador durante la monarquía, Antonio Maura). Los agentes estalinistas que pretendían obtener de él una confesión incriminatoria como agentes de Franco de los miembros del POUM, como la que habían conseguido en 1936 de Zinoviev y Kamenev y habían tratado de conseguir en marzo de 1937 de Bujarin y Rikov. [...] Pero Nin no 'confesó' y defendió hasta el final del honor revolucionario de sus camaradas del POUM y sus amigos de Moscú. La resistencia de Nin desbaratar los planes de los organizadores de la represión contra el POUM ". 
La dirección del PSUC fue activa en la campaña de criminalización del POUM preparando la población y los sectores de trabajadores bajo influencia estalinista para la represión que se preparaba . El papel de Trabajo, órgano del PSUC, fue decisivo en la tarea de intoxicar los sectores antifascistas y de prepararlos psicológicamente para el exterminio y persecución que se iba urdiendo. Día 25 de abril de 1937, es decir, pocos días antes del inicio de la represión contra el POUM y la CNT, el diario del PSUC escribía: "Los trotskistas [...] saben que están definitivamente desacreditados entre las masas; saben que ahora las masas las reconocia como los Enemigos más obvios de la clase obrera; saben que todo el mundo se da Deducción que no solos son asesinos 'como lo prueba el caso de Kirov [el líder comunista ruso, cuyo Asesinato FUE atribuida oficialmente a una conspiración trotskista]' sino saboteadores y partidarios de la guerra. Han visto que los obreros los rechazan, que las escupen en la cara, que las denuncian como a los más asquerosos de suspensión Enemigos ". 
Con estas campañas bestiales contra el POUM preparando el ambiente para la represión y el asesinato de Andreu Nin ... como es posible que haya defensores del estalinismo, de las direcciones del PCE y del PSUC, que tengan la barra de negar la colaboración de estas organizaciones con los agentes de la NKVD que asesinaron Nin, Berneri y los cientos de antifascistas desaparecidos en las checas estalinistas de Barcelona, ​​Valencia y Madrid 'Nunca se había visto tanto cinismo y tanta mala fe como demuestran estos encubridores de los hechos. 
Y es que estos modernos defensores del estalinismo y el neoestalinisme lo único que hacen es seguir la línea marcada por los dirigentes del PCE y el PSUC desde los años de la guerra civil. Los Hechos de Mayo, la represión contra el POUM, la ilegalización de esta organización revolucionaria, los desaparecidos 'como Andreu Nin, como Camillo Berneri, entre muchos otros' no salen en los libros que durante cerca de cuarenta años han escrito los dirigentes del PCE y del PSUC. Y si salen son para exculpar el papel del PCE y para continuar criminalizando el POUM y la CNT. En este aspecto nada de esclarecedor podemos encontrar en los libros "beatíficos y edulcorantes o tendenciosos y poco fiables", como define el historiador Josep Termes las memorias de varios dirigentes estalinistas españoles en el prólogo al libro de Francisco Bonamusa Andreu Nin y el movimiento comunista en España (1930-1937). Estos libros "beatíficos, edulcorantes y poco fiables", los mismos que esconden la memoria histórica de la izquierda revolucionaria de Cataluña y del Estado español, son los de Dolores Ibárruri (El único camino, París, 1965), Juan Modesto ( Soy del Quinto Regimiento. Notas de la guerra española, París, 1969), Enrique Líster (Nuestra Guerra, París, 1966), Antonio Cordón (Trayectoria, París, 1971), Montserrat Roig (Rafael Vidiella. La aventura de la revolución, Barcelona, ​​1976), Jesús Hernández (La grande trahison, París, 1953), Valentín González "El Campesino" (Vida y muerte en la URSS, Buenos Aires, 1951), Castro Delgado (Hombres made ​​in Moscú, Barcelona, ​​1963), M. Sánchez (Maurín, gran enigma de la guerra y Otros recuerdos, Madrid, 1976) y J. "Gorkin" (El revolucionario profesional. Testimonio de un hombre de acción, Barcelona, ​​1975). 
A modo de ejemplo podemos constatar el que "dicen" del POUM id'Andreu Nin las memorias '626 páginas! 'de Dolores Ibárruri, la "Pasionaria", máxima dirigente del PCE en tiempos de la guerra civil.Como escribe el historiador Antonio Rubira León en el artículo "Historia de la memoria del POUM", que se puede encontrar en la web de la Fundación Andreu Nin: "Veinte años después de la Guerra Civil, Dolores Ibárruri en apoyo exilio estalinista, Escribe un libro de memorias, El único camino, Donde Hace un, ejercicio de autobombo personal permanente y se muestra muy satisfecha de sí Misma, de apoyo labor agitadora. Como dice Payne de 'apología personal', Ibárruri en suspensión 626 páginas del libro no nombra a Andreu Nin en ningún momento. Pero no deja pasar la Ocasión para seguir llamando a fascista al POUM. No es de extrañar, ella estaba en las reuniones con Orlov Cuando el Asesinato de Nin ". 
Otro de los volúmenes que explica a fondo la participación de los agentes de Stalin y de la colaboración de los estalinistas españoles y catalanes en la represión contrarrevolucionaria anterior y posterior a los sucesos de mayo del 37 se puede encontrar en el citado volumen II de El marxismo en Cataluña, la Historia del POUM. Ya en la presentación del volumen, el historiador Víctor Alba nos advierte: "En este volumen han sido incluidos documentos importantes, el más notable de los cuales es el texto íntegro de la sentencia contra el POUM dictada en octubre de 1938 por el Tribunal Especial de 'Espionaje y Alta traición' pues los comunistas [Víctor Alba llama 'comunistas' los estalinistas] impusieron para servir su política, que hubiera jurisdicciones especiales. Hay también varios informes oficiales sobre la persecución contra el POUM, asesinato de Andreu Nin , la indiferencia de Manuel Azaña, la sumisión de Juan Negrín, la solidaridad de la CNT y el movimiento independiente internacional y la tozudez de los poumistas a seguir siendo ellos mismos, políticamente, cuando los rodeaban agentes indígenas y extranjeros de la NKVD soviética. Se dan los nombres de los torturadores de Andreu Nin y los asesinos de otros poumistas. El autor, que tenía veinte años en los momentos de los hechos que relata 'no como recuerdos personales, sino con imparcialidad de historiador político-, considera que puede ser objetivo porque, a pesar de ser poumista, no tenía en su partido cargos importantes que le obliguen a justificar su actuación ". 
Unos años antes de su muerte, el historiador Víctor Alba escribió un artículo muy interesante y que pone de manifiesto a la perfección el ambiente que rodeaba la persecución gubernamental y estaliniana contra los revolucionarios del POUM. El artículo lleva por título "¿Dónde está Nin" y también se puede encontrar en la web de la Fundación Andreu Nin. El artículo, que reproduzco íntegramente debido a su interés, dice: "Aquel 16 de junio, a mediodía, Andreu Nin 'paticorto, rechoncho, pelo rizado y gafas gruesas', llegó al local central del POUM, en las Ramblas, en el Junto al café Moka. El miliciano de guardia le dijo que había pasado un militar y le había advertido que había orden de detenerlo. Pero Nin no hizo caso. Quizás pensó que Barcelona no era Moscú. Unos momentos después, unos policías venidos de Madrid se presentaron con una orden de detención firmada por el jefe de policía de Barcelona, ​​el coronel Burillo, nombrado poco antes por Negrín. Llevaron Nin en la comisaría de Via Laietana. Esa misma noche se la lleve consigo en Madrid. Y ya nunca más se supo. 
'Empezó así la persecución contra el POUM. Lo habían reclamada a gritos, desde hacía meses, Carrillo, la Pasionaria y Pepe Díaz, que afirmaban que los poumistas eran agentes de Franco. La calumnia continuaba todavía, en boca de la gauche divine, durante la transición, pero ahora como agentes de la CIA '. Muchos militantes de base comunistas y psuquistes la creían de buena fe y se convirtieron, pensando cumplir un deber, en delatores y confidentes de la policía. Los dirigentes del POUM fueron detenidos ese mismo 16 de junio y durante meses hubo poumistas asesinados en el frente y dados oficialmente y con falsedad como 'muerto Cuando intentaba pasarse al enemigo'. Se formaron comités de protesta en Inglaterra y Francia, que enviaron comisiones a investigar y reclamar. No consiguieron que les dijeran dónde estaba Nin. Fueron precisos años para aclarar las cosas. El propio ministro de la Gobernación, Julián Zugazagoitia, dijo en sus memorias que sospechaba que se habían llevado Nin en la URSS. En realidad, era en una prisión privada de la NKVD en Alcalá de Henares. Allí el torturaron para conseguir que firmara una confesión en la que él, sus compañeros y sin duda Largo Caballero, Companys y quién sabe quién más, eran agentes de Franco. Si la hubieran obtenido, el PCE y Moscú habrían tenido un medio para obligar a los dirigentes cuyos nombres figuraran en la confesión a hacer lo que Negrín, la Pasionaria y Stalin quisieran. Pero Nin no firmó nada y murió bajo tortura. Parece que su cadáver fue enterrado en un campo cerca de Alcalá de Henares. Nunca se ha buscado la tumba clandestina. Largo Caballero, en la vista del proceso contra el POUM, dijo que 'Nin nos salve a todos'. Por cierto que en este proceso, a finales del 1938, los jueces reconocieron que el POUM y sus dirigentes tenían una clara y larga historia antifascista y que de agentes de Franco, nada de nada. La intervención de agentes soviéticos junto a los policías madrileños, la frustración de los jueces republicanos que trataban de desentrañar del caso, y la pretensión de Negrín que se creyera que Nin había sido salvado por hombres de la Gestapo (ni Azaña se lo creyó), se cuenta muy gráficamente a La operación Nikolai, el programa de TVE de Dolors Genovés y Llibert Ferri que habría que ver de vez en cuando para curarnos en salud. Nin, que tenía realmente más vocación de intelectual que de político y que, desde joven, entró en la política sobre todo por sentimiento del deber, ayudó considerablemente a depurar el catalán. De vuelta de la URSS, llevaba una lengua no contaminada por el uso diario barcelonés. Tradujo las obras maestras de la literatura rusa y sus prólogos son ensayos valiosos sobre esta literatura. Mientras intelectuales ingleses y franceses reclamaban donde estaba Nin, en Cataluña ni un 'repito, ni un' de los intelectuales catalanes, que lo conocían personalmente y lo trataron, alzó la voz para preguntar qué pasaba con Nin. Fue un silencio clamoroso. Los paquetes de lentejas que recibían de una asociación de escritores sometida al PSUC valían más que la vida de Nin. Y cuando los poumistas hacían pintadas preguntando: Gobierno Negrín, donde es Nin'', los psuquistes añadían la calumnia: 'En Salamanca o en Berlín'. Nin, que fue unos meses consejero de Justicia del gobierno de la Generalitat, hizo más por Cataluña que todos estos intelectuales silenciosos. Con sus decretos, dio en Cataluña funciones de soberanía, cuando bajó la mayoría de edad a los 18 años, cuando estableció los jurados populares para acabar con el desbarajuste del Palacio de Justicia, cuando atribuyó al presidente de la Generalitat la potestad de conmutar las penas de muerte, cuando legalizó los matrimonios del frente, o cuando firmó, con otros, el decreto que extendía a todas las empresas de más de cien obreros el sistema de propiedad de las colectivizaciones. Eran cosas que, constitucionalmente, correspondían sólo en España y que, así, sin negociaciones ni patrañas, pasaron a la Generalidad. Cuando acabó la Guerra Civil, los que habían calumniado Nin fueron exilio. Hay pasaron también los que no levantaron la voz para defenderlo. Nin se quedó enterrado en las proximidades de Madrid. Y sus compañeros fueron entre los primeros que se reorganizaron clandestinamente y recomenzar la lucha, a los pocos meses de la victoria franquista. Era cuando los que habían acusado Nin y sus ser agentes de Franco aplaudían la alianza de Stalin con Hitler ". 
La represión contra los revolucionarios del POUM y la CNT se debe enmarcar en la lucha mundial establecida por el estalinismo contra las ideas leninistas de Revolución Socialista Mundial, en la lucha de la Oposición Obrera contra la degeneración del socialismo en manos de los burócratas que habían corrompido del Octubre Rojo. Este hecho capital de la historia contemporánea, la destrucción de las ideas de Octubre , es uno de los aspectos que nos puede hacer entender los motivos de la persecución y los asesinatos de tantos comunistas del POUM. En España, después de la victoria sobre los militares fascistas y con la destrucción de buena parte de las instituciones burguesas, asistimos a un inicio de revolución social encabezada por la CNT, el POUM y determinados sectores de izquierda del PSOE que poco a poco serán frenados por la derecha republicana aliada con los estalinistas del PCE-PSUC. establece, pues, una feroz lucha de clases entre los sectores populares que, con las armas en la mano, han vencido el fascismo, aquellos que quieren avanzar hacia la expropiación de los capitalistas y terratenientes, haciendo camino hacia la colectivización de tierras y fábricas, en la democracia obrera y popular. Los sectores que quieren detener la ola revolucionaria, los grupos más proburgesos, aquellos que cuentan con el apoyo del estalinismo, lo que quieren es conservar la sociedad de clases que la revolución ha barrido en muchos lugares el 19 de julio. 
Este hecho, la lucha por defender las conquistas revolucionarias de los primeros meses de la guerra civil, es el fundamento que nos puede hacer entender los motivos de los Hechos de Mayo del 37 de Barcelona, ​​la revuelta obrera existente, la intervención del gobierno republicano contra la revolución , la campaña "antitrotskista" del PCE y del PSUC, el asesinato de Andreu Nin, la ilegalización del POUM, las torturas y desapariciones de cientos de militantes poumistas y anarquistas en las checas del PCE-PSUC en Barcelona, ​​Madrid y Valencia. 
El apoyo del PCE-PSUC operación de la NKVD soviética matará, pues, dos pájaros de un tiro. Por una parte los estalinistas españoles, serviles con sus amos, colaboran con todas sus fuerzas en los designios de Stalin y dan todo el apoyo "logístico" 'cuadros de la policía y el ejército, políticos profesionales, torturadores y verdugos de todo tipo - que Orlov necesita. Es decir, todo el cortejo de las checas de ambas organizaciones y el personal represivo antes mencionado son puestos a disposición de los agentes de la policía política soviética. Hay que recordarlo siempre los desmemoriados. Este es un aspecto muy importante de la colaboración entre la NKVD y las direcciones políticas de los estalinistas españoles y catalanes. Pero igualmente como José Díaz, Jesús Hernández, Santiago Carrillo, la "Pasionaria", Ignacio Gallego, Enrique Líster y todo el estalinismo español y nostrat apoyan a los enviados de Moscú - así lo prueba toda la documentación al alcance del investigador y lector interesado y de la que hemos hablado un poco más arriba -, ​​también los estalinistas españoles aprovechan la coyuntura internacional de persecución y asesinato de trotskistas por, con la ayuda de la misma NKVD, intentar detener la marcha de la revolución en España y en Cataluña. 
Al hablar de la estrecha colaboración entre la policía política enviada por Stalin y los dirigentes del PCE y del PSUC, Wilebaldo Solano, el dirigente del POUM que pudo salvarse de la muerte a manos los verdugos estalinistas, escribió: "En el Asesinato de Andrés Nin se resume la odisea del líder del POUM desde apoyo detenciones en Barcelona hasta apoyo Asesinato búsqueda de Alcalá de Henares, se da la lista completa, con números y apellidos, de la Brigada especial española que utiliza Orlov, con suspensión jefes Fernando Valentín y Jacinto Rosell (a la que pertenecía el policía Jiménez que aparece en Operación Nikolai), se acusa directamente a los coronelas estalinistas Burillo y Ortega, David Vázquez y Gabriel Morón "(del El artículo "La larga marcha por la verdad sobre Andreu Nin" que se encuentra colgado en la web de la Fundación Andreu Nin). 
Es evidente que con la persecución de los revolucionarios del POUM y la CNT, el PCE y el PSUC tampoco hacen un papel "independiente" de Moscú. Serviles hasta límites increíbles, no hacen más que seguir con los ojos cerrados las instrucciones de los delegados de la Internacional que Stalin ha enviado el estado español. En aquella época concreta, hablamos del tiempo de la guerra civil, la burocracia que ha estropeado la Revolución de Octubre tampoco le interesaba que, en España triunfaré un socialismo no controlado por Moscú, el colectivismo libertario propugnado por la CNT. Como explica el dirigente del POUM Wilebaldo Solano: "La burocracia soviética odiaba y temía al POUM. No por nuestra fuerza numérica o por lo que estábamos en condiciones de hacer de manera inmediata, sino por el ejemplo que representaba nuestra lucha en el centro medio de la revolución española. Los ideales de un socialismo democrático, surgido del movimiento autoorganización de la clase obrera, hacían temblar los privilegiados de Moscú. Porque estos ideales enlazaban con los sueños de la Revolución de Octubre y con las reivindicaciones de libertad e igualdad de la oposición de izquierdas rusa a Stalin. Esto era una amenaza mortal para su autoridad .. Este régimen odioso se derrumbó definitivamente hace unos años, después de haber lanzado oprobio y desconsideración sobre la bandera del socialismo. Pero la lucha continúa, contra un capitalismo que nos quiere arrebatar derechos y conquistas, que amenaza el futuro de toda la humanidad ... "(del artículo de Lluís Rebell" Homenaje a Wilebaldo Solano: el triunfo del optimismo revolucionario "publicado en la web de la Fundación Andreu Nin). 
Las primeras cartas de Stalin dirigidas al Presidente del Gobierno Largo Caballero precisamente en esta dirección: nada de repúblicas rojas que pueden atemorizar las burguesías francesa y británica. El interés de la burocracia soviética en el camino de conseguir alianzas económicas y políticas con los imperialistas ingleses y franceses para construir una "amistad entre naciones" que sirva a Stalin para hacer frente al imperialismo alemán que los amenaza. El "apoyo" a la República burguesa española es cobrado con todo el oro del Banco de España, y el envío de armamento y "consejeros militares" siempre será controlado de una manera que nunca los hipotéticos aliados burgueses, en este caso los imperialistas ingleses y franceses, puedan pensar que la URSS apoyará una república comunista o anarquista en la Península Ibérica. 
Sin embargo, las burguesías francesa e inglesa no escucharon Stalin. Jugaban la carta de un futuro enfrentamiento entre Hitler y Stalin, potencias que por diferentes razones amenazan sus posiciones imperiales y de clase. Finalmente, sacrificada la Revolución en España sin que el sacrificio sirviera a Stalin para construir la alianza con los capitalistas ingleses y franceses, se vio obligado a firmar un pacto de no agresión con Alemania para evitar el enfrentamiento que deseaban el Reino Unido, Francia y, no lo olvidemos, sectores suficientemente decisivos del capitalismo y el imperialismo yanquis. 
Todo esto nos demuestra los intereses coincidentes entre la NKVD, los agentes que Stalin envía el Estado español, y sus servidores del PCE-PSUC . Todos ellos, dirigentes estalinistas españoles, catalanes y policía soviética, están de acuerdo en detener la Revolución que ha comenzado el 19 de julio. Los Hechos de Mayo del 37 de Barcelona son la culminación de esta batalla contrarrevolucionaria, la lucha de clases en vivo que tan a la perfección describió George Orwell en su imprescindible Homenaje a Cataluña y que historiadores como Burnett Bolloten han analizado en La revolución española. Sus orígenes, la izquierda y la lucha por el poder Durante la guerra civil 1936-1939 (Barcelona, ​​Grijalbo, 1980). 
La miseria moral y política de los dirigentes del PCE y del PSUC en cuanto a la persecución de la disidencia, los ataques a la memoria histórica de la izquierda revolucionaria catalana, a menospreciar y nublar el papel destacado de los revolucionarios del POUM en la lucha contra el fascismo y el capitalismo, llegó a límites de degeneración total como los que explica el dirigente poumista Wilebaldo Solano en el artículo " La larga marcha por la verdad sobre Andreu Nin ":" Después de la victoria de Franco, en los años más terribles de la acción clandestina en España, y Durante la Segunda Guerra Mundial y tras el hundimiento de Hitler y Mussolini, los Dirigentes estalinistas prosiguieron Las Campanas contra el POUM con una ferocidad increíble, incluso en las prision de España y de Francia, en los maquis del Mediodía francés (donde asesinaron a Joan Farré Gassó, secretario del POUM de Lérida, y estuvieron a punto de acero lo mismo con Juan Andrade) y en los campos de concentración de Alemania. En realidad, tales Campañas se continuaron ta la publicació del informe secreto de Nikita Jruschov sobre los crímenes de Stalin en el XX congreso del PCUS, el 25 de febrero de 1956 ".



  Edición digital de la Fundación Andreu Nin, 2009




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