Los Amigos de Durruti


Otra expresión del descontento fue la de la agrupación Los Amigos de Durruti, que, bajo la presión de los acontecimientos, llegó a esbozar un programa revolucionario de toma del poder. Los Amigos de Durruti surgen en el seno de la Juventud Libertaria de Catalunya, que el 1 de abril da publicidad a un manifiesto donde denuncia la actitud contrarrevolucionaria del Gobierno burgués-estalinista, el boicot al frente de Aragón para calumniar a las milicias anarquistas, los asaltos a las editoriales y la radio del POUM en Madrid, etc. El manifiesto terminaba: "Estamos firmemente decididos a no ser responsables por los crímenes y traiciones de que la clase obrera está siendo objeto (...)(18)". Para mayor aclaración, la editorial de Ruta, su órgano, declaraba: "Que ciertos camaradas no nos vengan con palabras apaciguadoras. No renunciaremos a nuestra lucha. Los coches oficiales y la vida sedentaria de los burócratas no nos deslumbran".Los Amigos de Durruti tomaban como ejemplo la militancia de Durruti, viejo luchador anarquista con una enorme autoridad, ya desde los primeros años 20, en que se dedicaba con un pequeño grupo a acciones terroristas y a asaltos a bancos para financiar el sindicato. Ya entonces era atacado por "militarista", ya que, frente a los anarquistas puros y su concepción espontaneísta del derrocamiento del capitalismo, defendía la importancia de la preparación militar y de un ejército obrero organizado. En las jornadas de julio del 36 participó como dirigente natural de las milicias, e inmediatamente partió con éstas para Aragón, donde jugó un papel decisivo en la estrategia de guerra revolucionaria que cenetistas y poumistas desarrollaron en esta región. Durruti influyó para que, en septiembre del 36, los dirigentes anarquistas en Aragón, entre ellos Joaquín Ascaso, crearan un organismo obrero centralizado, sin presencia burguesa (de hecho, fue casi exclusivamente anarquista, pero por voluntad de los socialistas y estalinistas, que rechazaron tomar parte), y sin competencia de ningún otro poder. Este organismo, el Consejo de Defensa de Aragón, fue el más democrático de los órganos obreros regionales, ya que sus miembros fueron votados por la asamblea de los delegados de milicias y de los sindicatos aragoneses de la CNT. Es así como, en palabras de César M. Lorenzo, "lo que los libertarios catalanes no habían osado hacer, es decir, tomar todo el poder, los libertarios aragoneses lo intentarán"; desgraciadamente, el peso social de la clase obrera catalana, absolutamente fundamental para el futuro de la revolución, no tenía nada que ver con el del campesinado de las zonas liberadas de Aragón (zonas rurales en su mayoría). El 14 de noviembre, ante el asedio fascista de Madrid, llegan 3.500 milicianos de la columna de Durruti. Los mismos estalinistas que pocos días antes calumnian a las milicias aragonesas, acusándoles de dedicarse a la revolución en vez de a la guerra y de sabotear el frente de Aragón, aclaman ahora a los hombres de Durruti. Destinado al sector de la Casa de Campo, el más peligroso, Durruti encontró la muerte el 20 de noviembre. Mucho se ha especulado sobre los causantes de esta muerte, y sobre si los estalinistas le eliminaron por el potencial peligro de que un dirigente de su valentía y de su autoridad pudiera aglutinar en determinado momento a las masas revolucionarias en el sentido de completar la revolución. No tiene sentido entrar en esa especulación, pero, en cualquier caso, es un hecho histórico que la Internacional Comunista, dominada por los estalinistas, organizó una campaña sistemática de eliminación de los elementos más revolucionarios. Los Amigos de Durruti contaban entre 4.000 y 5.000 militantes, y tenían como objetivo ganarse a las bases cenetistas para desplazar a la dirección colaboracionista. Desgraciadamente, este grupo surgió al calor de la revolución, demasiado tarde para ser un factor decisivo, demostrando así la necesidad de una organización de cuadros revolucionarios, enraizados entre las masas, y forjado en la lucha de clases mucho antes de los momentos decisivos.



 La Vanguardia 20-4-1937
Mitin de «Los Amigos de Durruti»



El 18 de abril de 1937 en el Teatro Poliorama de Barcelona (Cataluña), atestado, la Agrupación «Los Amigos de Durruti» realiza su primer mitin, presentación pública de su existencia y de su programa. fueron los oradores Francesc Pellicer --del Sindicato de la Alimentación de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) de Cataluña, el más numeroso con cien mil afiliados--, Pablo Ruiz --delegado de la Agrupación de Gelsa de la Columna Durruti--, Jaume Balius Mir --promotor de la Agrupación «Los Amigos de Durruti»-- y Francisco Carreño --miembro del Comité de Guerra de la Columna Durruti. Vicente Pérez Viche (Combina) --militante muy popular entre los trabajadores, presidente del Sindicato de Transportes y ninguno de la minoría confederal en el Ayuntamiento de Barcelona--, que tenía que tomar parte también en el acto, se encontraba en Valencia, de donde envió su adhesión.

El acto fue presidido por Romero. Este empezó el acto recordando la figura de Durruti para después pasar a hablar sobre el tema de las subsistencias, que habían llegado a tener un precio imposible de pagar con los jornales de entonces, y la necesidad de suprimir los especuladores. Después tomó la palabra Pablo Ruiz que conversó sobre el ejército revolucionario (formación, vicisitudes al frente de Aragón, mando único, necesidad de adquirir armamento eficiente, críticas al Ejército Popular y sus oficiales, etc.). Jaume Balius, que nunca fue un buen orador, leyó unas cuartillas sobre la guerra y la revolución, recordó Ascaso, reivindicó la socialización de las riquezas del país, criticó duramente la clase que se había formado de «nuevos ricos» y los políticos parlamentarios. Francisco Carreño, que habló en último lugar y el cual pidió «moderación», desarrolla el tema de la unidad sindical y la colaboración política y explicó que si para ganar la guerra se perdía la revolución, dentro de unos cuántos años volvería a producirse otro movimiento fascista; también contra la propiedad privada, rechazada por el pueblo que luchaba por la socialización, y contra la prensa burguesa, defensora de la contrarevolución.

Acabó su discurso reivindicando la indispensabilidad de la unidad sindical y proletaria basada en la sinceridad y pidió la libertad de los presos, especialmente la de Francisco Maroto del Ojo, detenido por el gobernador almeriense. Romero, finalmente, leyó unas conclusiones y se dio por acabado el acto. Russell Blackwell (Rosalio Negrete) y Hugo Oehler, de la norteamericana Revolutionary Workers League (RWL, Liga de Trabajadores Revolucionarios) cercana al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), redactaron un informe escrito sobre este acto datado en Barcelona este mismo día y que fue publicado por primera vez en Fourth International aquel año. El acto fue reseñado por varios periódicos, pero fue silenciado por Solidaridad Obrera puesto que la línea oficial de la CNT era completamente opuesta a la Agrupación «Los Amigos de Durruti».








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